lunes 29 de octubre de 2007

Belleza

Llevo un día en el que casi no paro. Conferencias, seminarios, clases, sesiones de biblioteca y por último, intensiva, de gimnasio. Apenas me tengo en pie. Pero siempre saco un hueco para "descansar", nunca mejor dicho, un rato en el ordenador, y ya que estamos, pasarme por aquí.

Lo que me obliga a escribir esta vez, no es más que lo que sucede en la habitación contigua a la mía. Seguro que ellas, dos de mis tres hermanas y mi madre (como si fuera una cuarta), tienen el mismo cansancio que yo, quizá menos o quizá, incluso más. Pero ahora, están sentadas en el sofá con una manta cada una compartiendo un "caluroso rato familiar" viendo el que parece se ha convertido en su programa favorito: "Supermodelo 2007" (o como se llame).

Basta que se hayan dado un par de Lunes como el de hoy para que haya, desgraciadamente, visto 2, 3 a lo sumo, minutos de dicho programa. Y lo único que he visto son secuencias de chicas, de varias edades, (una incluso de 16 años diciendo que, cuando la echan, se daba cuenta de que lo más importante que tenía que hacer era estudiar -¡no! ¿en serio?-) desfilar con sus cuerpos e intentando aprender un oficio, el de modelo.

No quiero ni imaginarme la de chicas, como mis hermanas y mi madre, están sentadas en idénticos sofás, con idénticas mantas, delante de idénticas televisiones, con suculentos platos de cena intactos en la mesa o escondidos en la basura o el WC. No quiero ni imaginarme la de chicas que no tienen la misma suerte que Dios quiso darles, físicamente, a mis hermanas y mi madre, y que tendrán una fuerza mucho más débil que la de esas "modelos" tuvieron para lograr eso que ellas creen que son bellos cuerpos. No quiero ni imaginarme la de daño que hacen programas como éste.

Esta mañana, le comentaba a un compañero:

"La vida es un centro comercial. Y yo, tengo una tienda. Me esmero, con todo mi cariño y mi corazón en preparar cuidadosamente mi escaparate, en cuidarlo y decorarlo con dedicación. Me cercioro de que hasta el último detalle esté perfecto y a mi gusto. Todo bien ordenado y atractivamente dispuesto. De hecho, lo miro y me lleno de alegría. Dentro, espero. Hay gente, que pasa por delante y ni siquiera se da cuenta de lo que hay en el escaparate y de todo lo que yo he trabajado en él. Otros, se detienen un momento y lo miran con una sonrisa, mas luego siguen. Los hay que incluso se detienen y se dedican a mirarlo durante un momento; con un poco de suerte, entran y se prueban lo que han visto más vuelven a salir. Pero yo, sigo esperando."


Y seguiré esperando siempre, a que alguien que de verdad valore lo que soy y lo que hay de bello en mí (y en todos nosotros). Seguiré esperando a esa persona que me vea con buenos ojos, me quiera, me escuche, me comprenda y quiera que yo la escuche, la quiera y la comprenda. Que entre dentro y le guste lo que vea. Esperaré, sin cambiar lo que soy por NADA ni por NADIE, a que llegue quien me haga darme cuenta que mi escaparate no era el más bonito de todos, que había uno más hermoso aún: el corazón de quien supo apreciar lo que yo tenía para dar al mundo.

(Esto sí es belleza)

JL
lunes 22 de octubre de 2007

XII

Catarsis

Hasta el agua cristalina,
cuando besa mi mirada,
se torna borrosa, etérea,
cual bosque envuelto en llamas,
como el llanto que se pierde,
infinito, en la mañana.

Ya no escucho Sol ni Luna,
ni en viejos cuentos de hadas,
que yo sufriera el camino;
pues no hay tras cada zancada,
ni huella o rastro alguno que
seguir pudiera una dama.

La más dócil de las fieras
relincha, enloquece y ladra,
y respira furia cuando
siente cerca suya mi alma.

Y roja se torna mi piel,
que era suave, pura y blanca,
cuando abandona la vida,
ensucia y convierte en arma,
a quien sentía con amor,
a un viejo ovillo de lana.

Y así, arder no quiere el fuego,
ni arropar mi gruesa manta,
ni mi vieja juventud
quiere soñar con mañanas
sin tiempo, muerte u olvido.

No hay siquiera madrugadas,
como la de esta fría noche,
tristes, oscuras y apagadas.
Ni los juegos son de niños
ni cuando la hora es temprana
canta al Sol el bravo gallo
o cubre hojas la escarcha.
Hasta la muerte se vuelve
y no mira, abrumada.
Ni hiela el frío mis manos,
que pintan ciegas palabras.

Ya nada es lo que un día fue,
-su envidia y miedo me atrapan-,
ni vida hay que ver yo pueda
desde que el mundo callara,
y no hubiera más verdad
que el amor que yo cantaba.






JL
Publicado por Jesús Lleonart a las 0:36 | 10 comentarios (Se abrirán en una ventana emergente)   #
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sábado 20 de octubre de 2007

Can you repeat please? (XI)


El que no sabe de dónde viene, no sabe adónde va, y por lo tanto, no sabe dónde está.



Lo mejor que me llevé de mi primera clase de Derecho Constitucional I



JL
martes 16 de octubre de 2007

Nobody said it was easy...

Hay pocas canciones que hablen con tanta belleza como esta. Hay pocos grupos que me pongan la piel de gallina como lo hace este. Hay pocos videoclips que te llamen tanto la atención como este. No hay grupos como este.

" Hay poca gente que hable con tanta belleza como tú. Hay pocas personas capaces de ponerme la piel de gallina como lo haces tú. Hay pocas personas que me llamen la atención tanto como tú. No hay gente como tú. "

Coldplay - The Scientist

Come up to meet you, tell you I'm sorry
You don't know how lovely you are.
I had to find you, tell you I need you,
Tell you I set you apart.

Tell me your secrets and ask me your questions,
Oh lets go back to the start.
Running in circles, Comin' up Tails
Heads on a science apart.

Nobody said it was easy,
It's such a shame for us to part.
Nobody said it was easy,
No one ever said it would be this hard.

Oh take me back to the start.

I was just guessin' at numbers and figures,
Pulling your puzzles apart.
Questions of science, science and progress
Do not speak as loud as my heart.

And tell me you love me, come back and haunt me
Oh and I rush to the start.
Runnin' in circles, Chasin' up Tails
Comin' back as we are

Nobody said it was easy,
Oh it's such a shame for us to part.
Nobody said it was easy,
No one ever said it would be so hard.

I'm goin' back to the start.



JL

lunes 8 de octubre de 2007

Día Histórico

Este es uno de mis nuevos y grandes desafíos.

Ahora mismo, estoy sentado en un ordenador de la sala de Informática de la Biblioteca (enorme, por cierto) de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid. Aquí dentro se respira silencio, salpicado con el traqueteo de mis dedos golpeando el teclado, cosa que unas decenas de metros más allá o más acá no se repite, pues aquello es un auténtico jolgorio de reencuentros, cotilleos y conversaciones (o de mus, cerveza, café y napolitanas, según donde se mire).

La mañana de hoy, 8 de Octubre de 2007, me he levantado, para variar un poco, algo remolón. Acostumbrado a llegar al colegio en apenas diez minutos, he ido retrasando el desayuno, hasta que poco a poco el tiempo me ha desayunado a mí. ¿Metro o autobús? Ha sido la duda que me ha quitado las legañas nada más salir, ayudada por el matutino frío madrileño. Finalmente me decanté por el Metro. Allí, pronto perdí de vista mi maleta, pese a que la llevaba colgada del hombro, ya que tal era la marabunta de universitarios que se congregaba que uno no alcanzaba siquiera a distinguir el cuello de su propia camisa.


Apurando la hora, equivocándome de paso de cebra, de bifurcación y forrado de periódicos que ¿amablemente? me ¿colgaron? en la boca de metro, llego con el tiempo justo para encontrar mi aula, agenciarme un buen sitio en la cuarta fila y empezar a apretujarme cada vez más en una sala que se va llenando hasta rebosar.

Muchas caras nuevas, de hecho todas, y la mía la primera, la siguiente la del Catedrático; resulta curioso pensar que la de muchos será la última vez que la vea, cuando dentro de un tiempo, el frío, la resaca, el cansancio, el mullido colchón, la calefacción y la televisión consigan que más de uno de mis compañeros se olvide por completo de que los lunes a primera hora de la mañana hay Derecho Romano.

La siguiente clase ya no me concierne, pues me encuentro en una ¿divertida? situación, en la que mi horario, libremente configurado por mí (quiero decir, mi padre), me depara un pequeño hueco de 3 horas libres, que en adelante utilizaré para estudiar pero que a día de hoy me permite acercarme a la biblioteca a poner al día mi querido Vi Japi.

En resumen, mucho sueño, mucha gente, muchos libros, muchos folios, muchas ganas de empezar y algo de pereza.







Que esto de la Universidad llama a la puerta como un gran desafío.

Y eso que ni siquiera ha terminado el primer día...





JL

Publicado por Jesús Lleonart a las 10:34 | 11 comentarios (Se abrirán en una ventana emergente)   #
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