martes 4 de noviembre de 2008

Imagina

Esta es una de aquellas anécdotas que escuché de mi Contador de Historias:

Fue una de las primeras adaptaciones que se llevó al cine de los tebeos de Tintín. Las salas se llenaron de niños, golosinas, palomitas, refrescos y otros no tan niños ni aficionados a las golosinas, palomitas y refrescos. Armada con su micrófono, una periodista esperaba impaciente a la salida de las salas para recoger las primeras impresiones sobre la película. Cuando se abrieron las puertas, aquella reportera respiró profundamente y se inmiscuyó en la muchedumbre, tan lanzada como solía ser el mismo Tintín. Los mayores asentían pero no hacían declaraciones, los niños se maravillaban más con la cámara que con la pregunta. Algunos se escondían en la gabardina de su padre de vergüenza, otros se quedaban en blanco frente a ella.
Entonces, la periodista lo vio. Un niño de no más de siete años que tenía los brazos cruzados y miraba hacia abajo refunfuñando. Se acercó rápidamente a él y repitió la pregunta que llevaba varios minutos haciendo:

- ¿Y a ti? ¿Te ha gustado la película?

Aquel pequeño levantó la mirada y clavó sus ojos en los de la reportera, frunció el ceño y sin cambiar la postura respondió:

- No, no me ha gustado, porque en la película el Capitán Haddock no tiene la misma voz que en los tebeos.




Cuando la vida se empeña en poner barreras, techos, muros... límites a nuestras ganas de volar, cabe hacer dos cosas: resignarse o actuar. ¿Cómo acabamos con ellos? A mi no me miréis, preguntadle al niño que lleváis dentro, que os responderá algo parecido a esto:

El poder de la imaginación no conoce límites. Ni el de los sueños tampoco. Así que si quieres algo, si lo deseas con todas tus fuerzas... ¿por qué simplemente no vas por ello?

No dejéis que él también se enfade porque no fuistéis capaces de perseguir lo que anhelabáis.



JL
Publicado por Jesús Lleonart a las 21:28 |  
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