martes 30 de septiembre de 2008

Can you repeat please? (XXV)


No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo.

Alejandro Dumas







JL
lunes 29 de septiembre de 2008

Dame un silbidito

Que el ser humano tiene conciencia es algo de lo que no le cabe dudar ni a Descartes. Y fe de ello han de dar todos los restaurantes de comida rápida, chinos, italianos, tailandeses (y hasta tailandesas), cafeterías, máquinas expendedoras, quioscos y la Asociación Española de Defensa de las Grasas Saturadas. Todos ellos y muchos más los lunes sufren su particular caída desde el abismo del fin de semana. Por contra, los gimnasios, las barritas energéticas, las piscinas, los campos de fútbol, atletismo, la tabla del Wii Fit y demás, tienen tanto trabajo los lunes como los curas los domingos.

Y es que ya se sabe: la balanza siempre tiende a equilibrarse. A golpe de susurro de un tal Pepito Grillo, la semana se empieza siempre con el pie derecho. Una pena que sea por cargo de conciencia y no por propia voluntad. Algo es algo, todos sabemos que el "A partir de mañana se acabó" era la viagra de la nariz de Pinocho, pero las buenas intenciones son las que hacen volver a los excesos a su cauce, y al pobre muñeco de madera a la normalidad.


JL
martes 23 de septiembre de 2008

El grito silencioso

En una de las épocas más oscuras de la humanidad, la Edad Media, existía la costumbre de elegir entre los hombres del pueblo a aquel cuya rectitud, buena fe, sabiduría y justicia eran lo suficientemente aclamadas como para que su buen entender fuese la luz que alumbrara la oscuridad sembrada en la mayoría de las controversias de la vida diaria. Hoy en día, se les recuerda como "hombres buenos".


Los grandes debates éticos de la actualidad se basan en matices. Apuntes a un hecho en principio simple: interrumpir un embarazo, facilitar la muerte a quién la pide y no se la puede proporcionar, utilizar los últimos avances científicos para investigar con embriones humanos, castigar con la muerte a un criminal, etcétera. Sin embargo, del tronco de cada uno de ellos nacen todas las prohibiciones, responsabilidades, dudas y demás ramificaciones que dan forma a tan enredado problema. Hoy nos quedamos con el primero que he mencionado.

Las primeras obras de arte de las que el ser humano tiene conocimiento son unas pequeñas efigies de piedra, más tardes llamadas Venus. En todas ellas, los rasgos femeninos están voluntariamente exagerados: los pechos grandes y llenos de leche, el vientre hinchado como en estado de gestación; mientras las extremidades o la cabeza se difuminan en el interés de aquel escultor. Es decir, desde hace más de doscientos siglos el hombre ha adorado el milagro de la vida y con ello a la mujer, gracias a la cual para aquellos primeros artistas la vida tenía un sentido y una continuación en la de sus descendientes. Veinte mil años después no sólo el arte ha cambiado.

¿Qué es el aborto? Según la RAE, cuando hablamos de aborto, nos estamos refiriendo a la interrupción del embarazo por causas naturales o deliberadamente provocadas. He aquí el hecho; a continuación, los matices: ¿ha de considerarse al nasciturus como a una persona humana a todos los efectos? ¿dispone únicamente la madre de su cuerpo? ¿a partir de qué momento el aborto es un asesinato?

Vamos por partes. Antes que moderador, en todos los debates hay siempre varias tesis. He aquí las respuestas que algunas de ellas dan a esas preguntas:

  • La Iglesia Católica habla de animación inmediata, desde el momento en que óvulo y espermatozoide se unen en el seno materno el feto es persona humana, cuya vida por tanto ha de preservarse como la de otro cualquiera incluso por encima de la de su madre, siendo el aborto un asesinato y por supuesto, pecado.
  • En el mundo del Derecho, el Código Civil recoge en sus artículos 29 y 30, que se preservarán los derechos favorables del nasciturus (por ejemplo cuando en 1833 quedó embarazada la María Cristina, se preservaron los derechos de la reina Isabel sobre los de Carlos María Isidro) y se considerara nacido al feto que tuviere figura humana y viviere veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno. Por su parte, el Código Penal, desde la despenalización del aborto en 1985 recoge tres supuestos en los que en España está permitido el aborto: terapéutico (cuando el feto hace peligrar la integridad física o psíquica de su madre), criminológico (cuando la fecundación es fruto de una violación) y eugenésico (cuando se preven grandes taras en el feto), siendo requisitos para cada uno: un dictamen médico, que se denunciara la violación y se realizara el aborto en las doce primeras semanas y que se realizara el aborto en las veintidós primeras semanas, respectivamente.

Puesto que vivimos en España, donde existe un régimen democrático hemos de tener en cuenta el punto de vista jurídico. Al ser la religión católica mayoritaria en nuestro país (y al ser católico un servidor) hemos de tomarla también en consideración. Esta introducción era necesaria para poder seguir el hilo de esta entrada.

· · ·

Abrazar los extremos ha quedado demostrado en nuestra Historia que no ha sido nunca buena idea. Mi opinión no está enteramente labrada, pero a petición popular voy a intentar construirla aquí y ahora (en primicia).

La Iglesia, es una institución dirigida por seres humanos, y como el último hombre perfecto conocido murió, según mi religión, en el año 33 d.C. hemos de suponer que ninguno de los que quedamos en la Tierra, y por consiguiente, ninguno de los que opinamos, debatimos, afirmamos, refutamos y escribimos sobre el aborto somos perfectos. De hecho, la Iglesia, durante los largos veinte siglos de su historia sobre el aborto ha tenido dispares opiniones. El propio Santo Tomás (peso pesado, para quienes no estén puestos en el tema), defendía la tesis de la "animación cerebral", es decir la vida se crea cuando nace la actividad cerebral. Hoy en día sin embargo, en el seno eclesiástico prima la arriba mencionada tesis de la "animación inmediata". Pero, al no ser nuestro Estado un estado fundamentalista (donde los preceptos religiosos son preceptos legales), la religión sólo reina en el fuero interno del creyente. O sea, por aquí el aborto no tiene resquicio alguno por el que entrar.

Sí lo tiene en la ley, en tres casos perfectamente lógicos. Si el embarazo es fruto de una violación, si se presume que el feto va a nacer con graves taras físicas o psíquicas, y cuando se pone en peligro la integridad física o psíquica de la madre.

Nadie discute ninguno de los tres. El enorme paso que supone la voluntad de traer al mundo un hijo, requiere en los padres del mismo, la responsabilidad y madurez necesaria para ser capaz de darle una vida digna. Tres ingredientes importantes: voluntad, responsabilidad, y dignidad para el feto. Cuando un hideputa decide pasar una noche por todo lo alto, arrincona a una indefensa mujer en una esquina y deja su semilla en su vientre, es evidente que voluntad precisamente, no hay. De hecho existe una flagrante restricción de la libertad. La dignidad del bebé, también se pone en duda cuando tan grandes son las taras que desarrolla durante la gestación que su vida se aventura, no difícil ni corta, sino imposible. En el tercer supuesto, entran en juego las tres, pues ante la duda de considerar al feto un ser humano, nos agarramos a que su madre, efectivamente lo es, y su vida, en esa controversia, en ese ultimátum que la vida te brinda (tu hijo o tú), vale demasiado. Todo embarazo en el que estos tres ingredientes rebosan, es idóneo para traer al mundo a un pequeñín. El debate nace, cuando éstos no aparecen.

En definitiva, el aborto parece que no debería presentar mayor polémica. No obstante, ésta vuelve a aparecer en torno a varias recriminaciones. En primer lugar, un sector de la sociedad española defiende la necesidad de introducir en el Código Penal un cuarto supuesto, algo que han querido llamar "aborto socioeconómico". A través de él pretenden despenalizar el aborto para los casos en los que las familias no tengan el nivel económico suficiente para mantener a su hijo. Si algún día esto llegara a aprobarse, prometo hacerme nepalí y renegar de este país y de sus gobernantes. Semejante extravagancia sólo puede tener cabida en una mente atrofiada y marchita. En segundo lugar, y a través de un pequeño orificio, se busca la entrada al cajón de sastre a través de la "integridad psíquica". Escudándose en que un embarazo puede suponer un trastorno psíquico considerable para la embarazada (dadas las altas horas a las que hay que dar biberones, las molestas visitas periódicas al pediatra o el gran desconocimiento en marcas de carritos de bebé de los progenitores) hay quienes pretenden poner fin a la vida de su hijo por la vía legal. Vergüenza. Tan sólo de oírlo, me da vergüenza ajena, tanto que ni se me ocurre una frase ingeniosa con la que criticarlo.

Desmenuzados estos aspectos, el aborto ha de analizarse en su vertiente más cotidiana. ¿Cuáles son los motivos que llevan a una pareja a buscar el fin del embarazo? El mayor de todos ellos, el que más casos genera y mayor polémica suscita es el de los embarazos no deseados. Preservativos rotos o, directamente ausencia de ellos, noches sin freno ni control y demás... barbaridades. Dos de los mencionados ingredientes de todo embarazo idóneo brillan por su ausencia: ni responsabilidad, ni voluntad. Primero, no hay voluntad por parte de los progenitores por crear vida (ni la hay antes de, ni después; la voluntad sobrevenida es igualmente válida) y segundo, tampoco existe la intención de asumir la responsabilidad de criar un niño. Puede que la dignidad para el feto esté más que garantizada, pero queremos el pleno, no el premio de consolación. ¿Qué hacemos? ¿Traemos al mundo a un niño que no queríamos? ¿Cortamos está situación de raíz (que injusta es esta expresión aquí)? ¿Le ofrecemos en otros padres la dignidad que se merece y que no podemos garantizarle? En estos casos, el aborto me parece una ABERRACIÓN. Un acto inhumano, cruel y desmedido. ¿Quién hace de abogado de ese pequeño que no tiene culpa en la pena de muerte que se le va a dar?A apechugar; si después de llevar al niño nueve meses en tu interior, crees que no le vas a poder querer porque no lo deseabas, la adopción es un recurso muy digno y muy agradecido hoy en día. Pero no dejes que tan maravillosa gota de luz en el universo como es la vida se apague a costa de tus necios errores.

Creo que es necesario señalar varios aspectos que flojean en los supuestos de hecho del aborto no punible. Todos sabemos, que la ciencia es exacta, pero que el hombre no lo es. Las apreciaciones médicas no suelen ser irrefutables y los diagnósticos no siempre son acertados. El llamado aborto terapéutico, en el que verdaderamente la salud, la vida de la madre se encuentra amenazada, considero que ha de ser una opción absolutamente subsidiaria, secundaria, el último recurso. No debe ser nunca la primera opción, pues los intereses del nasciturus han de ser preservados, porque si hasta el diablo tiene abogado, un pequeñín así, debería tenerlo también. No obstante, me está vetado opinar en este tema. Como hombre que soy, nunca veré amenazada mi vida por un embarazo, nunca de viva piel sabré qué se siente al llevar nueve meses en mi interior a un sangre de mi sangre, no sabré tampoco nunca hasta qué punto puede una mujer dar su vida por la de su hijo, ni cuánto es el amor que se puede sentir por algo que sólo responde con pataditas, y que por supuesto si amenaza tu vida, no lo hace intencionadamente. Aquí no puedo opinar.

Cuando he dicho que mi opinión no está enteramente labrada, lo decía por el punto al que acabo de llegar. En principio, estoy en contra del aborto, y como regla de oro defiendo que hay que preservar el derecho a la vida de todos y cada uno de los seres humanos, ya sean hombres, mujeres, o vayan a serlo dentro de nueve meses. Por supuesto que podemos criticar a quien pide el aborto por un preservativo roto, a quien alega no estar preparado para ser padre o a cualquier otro descerebrado que recrimine algo semejante. Pero no sé que decir, cuando una niña de once años, ve violada la mayor de sus intimidades, por un padre que nunca debió obtener tal título, por un delincuente enfermo y sin humanidad o por vaya usted a saber quién. Ni voluntad, ni responsabilidad, ni dignidad para el feto ni leches. Un centro comercial, una pequeña que se despista en una tienda de juguetes, un secuestro, una madre gritando, una niña desaparecida, dos semanas de angustia, un fajo en un descampado, apenas respira, brutalmente violada, agarrada a la vida por un hilo tan fino que respirar a su lado podría romperlo, y embarazada. Por encima de todo valor, creencia u opinión, ha de estar la humanidad y considero que negarle a esa niña el aborto sería inhumano. Ese niño, posiblemente nunca llegaría a nacer, pues antes acabaría con la vida de su madre. No hay dignidad, no hay apenas vida. Da igual que tenga once, diez o diecisiete. Esta habría de ser la excepción que confirmase la regla. Asunto resuelto, se podría pensar. No, para nada. Es cierto que hay una violación, es cierto que hay un acto animal, cruel e inhumano, pero... el fruto de ese acto es algo totalmente humano, bondadoso y hermoso, un bebé. Claro que es cierto que la mitad de ese pequeñín pertenecerá a un episodio que no debería darse nunca, que también es verdad que no podemos dejar que una panda de violadores nos amedrente de semejante forma y vaya dejando tales semillas por el mundo... pero ¿y ese pequeñín? la mitad de él se parecerá a ti, a su madre, una madre que tiene en la mano la ocasión perfecta para brindarle la oportunidad de vivir dignamente, oportunidad que a lo mejor su desgraciadísimo padre no tuvo; él no tiene la culpa de nada de lo que ha ocurrido, ¿quién va a defenderle a él cuando le den muerte? ¿quién va a llenar su corazón de dolor al oír su grito silencioso de agonía?. De nuevo, como hombre, no puedo opinar aquí.




Todos los que estamos aquí, fuimos los primeros alguna vez. Ganamos una carrera que nos brindó la oportunidad de entrar a formar parte de algo tan maravilloso como es la vida, y eso fue lo más difícil. Fuimos elegidos entre muchos para dejar en este mundo nuestra huella, más profundas algunas que otras, grandes, anchas, pequeñas o menudas, todos pasamos por el mundo a nuestra manera, pero lo hacemos. De los que estamos aquí, a ninguno nos haría gracia que se pusiera en duda esa oportunidad; que hace años, alguien pensara en cortarnos las alas, cuando no habíamos aprendido a volar todavía, que nadie saliera en nuestra defensa, porque nadie sabía que íbamos nosotros a dar al mundo. La vida es el mayor presente que jamás nadie recibirá, por eso perderla no tiene remedio. Es un bien que hay que preservar y cuidar desde el momento en que se crea, desde la primera sonrisa, la primera bocanada de aire o el primer latido de corazón. Es un regalo que no se puede menospreciar y que hay que exprimir con todo el corazón; y una de las mejores formas de hacerlo es vivir hacia los demás. Al final, todo se resume a una pregunta: Si yo estoy aquí, si yo respiro, lloro, salto, grito, disfruto, amo, sonrío... si yo vivo, ¿quién soy yo para impedirte a ti que hagas lo mismo?

Nadie.




El hombre, crece, aprende, madura, sueña, elige, se equivoca, rectifica, reconoce, asume, y comprende. Recorre un largo camino hacia la completa verdad, sin embargo nunca la alcanza porque la sabiduría es una de las pocas cosas que vive en un eterno estado de gestación.


JL


lunes 22 de septiembre de 2008

Otoño

Entra fuerte y con ganas. Y sobre todo, húmedo.



JL
jueves 18 de septiembre de 2008

Aquí NO se fuma

Todo el mundo sabe que hay leyes que no tienen sentido, algunos incluso lo sufren en primera persona. Pero también es sabido por todos que hay momentos de lucidez en nuestras Cortes, lucidez traducida en consenso, iniciativa y medidas que buscan el bienestar del soberano: el pueblo; es decir, democracia (poca, pero existe).

Pero hasta el más garrulo ha de respetar las leyes porque, aunque Hollywood y las películas de acción digan lo contrario, éstas nacieron para ser respetadas. Por ejemplo, la ley antitabaco. Personalmente, me resulta indiferente que el 30% de la población española (datos del Ministerio de Sanidad, 2007) haya decidido gastar su dinero en reducir drásticamente su esperanza de vida, su salud y la de todos los que les rodean, aunque ello me incluya a mí. Me resulta indiferente porque, mientras sea legal, está tácitamente, y por desgracia, permitido por toda la sociedad española.

Sin embargo, sí que me parece correcta la restricción legal a la que los hábitos de los fumadores (recordemos, una minoría de momento y gracias a Dios, en este país) se han visto sometidos. Lugares específicamente habilitados a tal fin, distinción entre locales en los que está o no permitido fumar, prohibición total de fumar en los recintos públicos cerrados, oficinas, centros docentes... son algunas de las acertadas medidas destinadas a hacer la convivencia entre fumadores y no fumadores algo más llevadera.

Estampa 1: "Jóvenes entre dieciocho y veintitrés años a la salida de una biblioteca, segundo piso de un edificio poco ventilado, densa humareda, treinta o cuarenta fumando contra tan sólo diez carteles en los que queda bien claro que ese hábito está totalmente prohibido. Ni una tos, bueno alguna que otra porque los pulmones tienen un límite, pero nadie tose a esa marabunta de desobedientes e irrespetuosos, claro."

Estampa 2: "Oficinas situadas en los bajos de varios edificios de viviendas, en su mayoría mujeres de treinta y cuarenta años ataviadas con minifaldas, chaquetas, camisas de lino y tacones de diez centímetros al más puro estilo Hollywood, se agarran en grupitos de tres a los cigarros con fervorosa pasión. Una de ellas, en cada calada que da, cierra los ojos y hace caso omiso de lo que se fragüe en el corrillo, respira hondo y deja que el cancerígeno humo de su cigarrillo le embriague por completo, como si ese fuese el único placer que le hace no tirar la vida por la ventana. Ese es el pitillo de las doce, hay otro a las doce y media, a la una y a las dos. Y alguno que otro más habrá, pero no pienso estar toda la mañana en la ventana viendo como tiran su salud por la borda."

Estampa 3: "Cinta andadora situada justo en la ventana de un gimnasio ubicado en el bajo de un complejo de oficinas. La resistencia del que suscribe da para una hora y poco más corriendo a buen ritmo. En una hora sin embargo da tiempo a aburrirse más de doscientas veces, para ello la ventana es buen consuelo. Ejecutivos y pitillos cada cinco minutos, algunos incluso, en menos de una hora, repiten. Menos mal que en mi gimnasio no se puede fumar."


Me da igual (fuera los formalismos), sí, ME DA IGUAL, que un pequeñajo de trece años decida por falta de personalidad, madurez e inteligencia, empezar a fumar porque se lo vio hacer a su padre, su madre o su actor favorito. Me da igual también que el rendimiento de los trabajadores fumadores tenga que depender de un cigarro cada media hora para que el mono no les asalte y desconcentre en su labor. Me da igual que haya jóvenes sintiendo que necesiten el tabaco para sentirse personas interesantes o maduras. Me da igual que un tercio de la población española haya creído que su cuerpo es tan inmortal como para encharcar en humo sus pulmones varias veces al día. Hasta me da igual que los fumadores estén metidos en un pozo del que no es tan fácil salir como parece (al menos no están en otros pozos más profundos). ¿Por qué me da igual? Por tres razones, porque cuando ellos fuman, a la mayoría (no todos, ojo), yo que detesto el tabaco, les doy igual; porque por desgracia, me he dado cuenta de que yo poca cosa puedo hacer para solucionar esto que acabo de decir y porque en realidad, muchos piensan que no hay nada que solucionar.

Lo que no me da igual, es que el pueblo español vaya a cumplir treinta años de democracia, en la que el pueblo, máximo soberano, sea el que mediante sus representantes dicte las normas de convivencia que hayan de regir nuestro país, normas que atañen tanto a fumadores como a no fumadores, dirigidas a hacer más fácil el día a día de todos. Lo que no me da igual es que si aquí no se puede fumar, se fume; porque si el tabaco te ha esclavizado a ti, yo no tengo por qué pagar tus platos rotos, joder, y mucho menos a costa de desobedecer la ley.




JL
lunes 15 de septiembre de 2008

Can you repeat please? (XXIV)

Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.


En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.


Khalil Gibran


Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.

Proverbio japonés


Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.


Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no ha
bré vivido en vano.

Martin Luter King

El sol no se ha puesto aún por última vez

Tito Livio

La esperanza es el sueño del hombre despierto.
Aristóteles


La esperanza y el miedo son inseparables.

François de la Rochefoucauld


La esperanza hace que agite el náufrago sus brazos en medio de las aguas, aún cuando no vea tierra por ningún lado.
Ovidio


Donde una puerta se cierra, otra se abre.

Miguel de Cervantes Saavedra



Mientras hay vida hay esperanza.

Refrán



JL
lunes 8 de septiembre de 2008

Episodios españoles

Cree que la luz de la noche le oculta, pero se equivoca; yo le veo, perfectamente. Un chavall regordete de unos trece años se queda rezagado del paso de su amigo, saca un bolígrafo de tinta líquida y planta un grafiti que ocupa medio cubo de basura de los de mi portall. Cuando termina, con la sonrisa triunfante de haberse ganado el respeto de sus seis colegas y sus correspondientes seis neuronas, da conmigo. Acelera el paso para que yo no llegue hasta donde estaba y alcanza a su amigo. "Me han pillado" debió comentar porque el otro retaco se da la vuelta, me mira y me hace un corte de manga. Yo no dejo de mirarlos y ellos, mientras se alejan, no dejan de burlarse.

Ellos se reirían de mi camisa o de mi peinado, o pensarían que no tengo lo que hay que tener para ir por ellos y sus fornidos cuerpos de metro sesenta. Yo les miraba con sus cortes de manga volando hacia mí y pasando de largo, pero yo, en el fondo, sentía pena.


JL
domingo 7 de septiembre de 2008

Septiembre

Septiembre es el mes del claroscuro por excelencia, el mes de los contrastes, de las luces y las sombras, de los saltos vertiginosos de la luz a la oscuridad y sobre todo, del calor al frío.

Es el mes perfecto para no aparecer por tu casa, tu ciudad y tu país. Para perderse en el mundo descubriendo lugares aún por criticar y olvidarse de las críticas ya recibidas.

En septiembre, recogida ya la cosecha de las sonrisas, el ser humano vuelve a su pesadumbre habitual, a gritar con nuestros ojos que el cuerpo en este mes, pesa mucho más de lo que debería. La cuesta abajo sin frenos es en Enero, lo cual quiere decir que en Diciembre hemos coronado la cima: polvorones, fiestas, regalos, cotillones (¿alguien duda que más alto no se puede subir?). Y para subir ha habido que sudar, Octubre y Noviembre. El problema está en que para sudar hay que empezar, y esto es lo más duro de todo y, por cierto, lo que ahora toca: Septiembre.

Y claro, ¿cual es la forma perfecta de hacer más llevadera la situación? Jugar con el termostato. El hombre del tiempo en Septiembre ve peligrar su trabajo como el fabricante de bañadores groenlandés. Si hoy va a llover, posiblemente no lo haga, pero mañana nevará. Si mañana va a hacer día de playa, quédate en casa y te ahorrarás el chapuzón en la arena de viento y lluvia. Y si de verdad piensas que la chaqueta que te mira desde el armario con ojitos de cordero degollado no te va a hacer falta esta noche, ve en manga corta a la farmacia de guardia y pide un cargamento de Frenadol para curar a una manada de elefantes.

Lo dicho, Curro se fue al Caribe, sí, pero en Septiembre, por eso nadie lo ve allí en verano. Y aunque el Caribe ahora esté más inestable que las hormonas de un zagal de trece años, si en Septiembre tienes un huequecito donde meter la cabeza, corre a por él, antes de que yo mismo te lo quite.

Que lo mejor de este mes, es la foto del calendario.

Por cierto, a mí este mes, me encanta

JL
miércoles 3 de septiembre de 2008

...otra vez

"Volver a empezar otra vez... volver a comprar zapatos y libros..."


Cancioncilla requetesabida por todos hasta la saciedad. A finales de verano todos nuestros esfuerzos se centran en disfrutar al máximo los últimos días de "libertad", como nosotros la llamamos. Sin embargo en el frente opuesto, la publicidad, los telediarios y los centros comerciales atacan sin piedad dispuestos a hacer el agosto que nosotros acabamos de finiquitar.

Cada día cuesta más levantarse de la cama, aunque lo sigamos haciendo en horas más cercanas al almuerzo que al desayuno. Más de un día nos sorprende una ráfaga de frío que nos hace lamentar no haber abierto el cajón de los jerseys. Volver al metro, a los números de autobús y al coche a más de uno le deprime y le baja las defensas, dando pie a conquistar la plaza del síndrome post-vacacional.

Todo se pone en nuestra contra a la hora de volver. Pero, y aunque no queramos reconocerlo ni muertos, dentro de nosotros hay un ligero escalofrío que nos recorre de pies a cabeza cuando pensamos en volver a empezar. Es una sensación agradable, mitad nerviosismo por ver si algo ha cambiado, mitad intriga por conocer a los nuevos y alegrarse de perder a más de uno de vista. Claro que, ni por todo el oro del mundo, admitiremos que ha recorrido todos y cada uno de los resquicios de nuestra piel desde que escuchamos aquella maldita cancioncilla.


JL
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