viernes 23 de mayo de 2008

Ser o no ser

Mi abuelo me apretaba la mano con firmeza (y con algo de fuerza) cuando yo apenas tenía seis años. No era nada extraño, pues estábamos delante de un paso de cebra y el muñeco rojo, con las manos pegadas al cuerpo, me daba una sensación de miedo que me hacía preferir la presión de la mano de mi abuelo. El muñeco verde me parecía mucho más simpático, estaba caminando, parecía contento y cuando yo caminaba intentaba hacerlo a grandes zancadas tal y como él lo hacía, aunque yo no sabía parpadear. Aún así, mi abuelo no me soltaba. Las cebras del suelo, que yo nunca veía, tenían su límite en los lados y yo sabía, como cuando salía a la terraza, que no podía acercarme demasiado. Hoy, que mi abuelo ya no está y que ya no todos los pasos de peatones son en blanco y negro, me gusta cruzar por el centro y en verde.

Conforme crecemos, quien nos lleva de la mano se esfuerza siempre por buscar nuestra felicidad. Nos riega, nos cuida, nos mima... nos prepara. Intenta hacernos felices, arropándonos con sus manos, hasta el día en que seamos capaces de buscar la felicidad por nosotros mismos. Hasta el día en que volvemos a estar delante del paso de cebra, con la luz en rojo y con su mano fuertemente asida. Cuando cambia el semáforo, su mano se suelta y echamos a correr pensando que él nos está siguiendo. La sensación que envuelve nuestro cuerpo al darnos la vuelta y comprobar como su imagen, sonriente, lejana y familiar, se va haciendo borrosa hasta desaparecer, es una de las más dolorosas de esta vida.

Pero seguimos cruzando, y la luz verde empieza a parpadear. Tenemos que elegir. Puede que sea demasiado pronto, que no estemos preparados, pero hay que elegir. Cuando la luz roja vuelva, los coches arrancarán y todo lo que ahora es carne será entonces polvo.

El hombre desde antiguo ha soñado con la libertad porque siempre ha estado oprimido. Sin embargo, cuando finalmente la consigue, se da cuenta de por qué no la tenía. Ser libre es nuestro mayor privilegio y nuestra mayor responsabilidad; es más fácil seguir obedeciendo, aferrarnos a la mano que nos sujeta. Elegir una opción conlleva rechazar otra y para ello, no siempre estamos listos.

Cuando los coches arrancaron, yo ya había decidido caminar tranquilamente por el centro del cruce, llegar antes de que volviera el rojo y continuar caminando por la acera, dispuesto a buscar mi propia felicidad y a, algún día, ayudar a alguien a encontrar la suya, cogerle la mano con firmeza delante de un semáforo en rojo y soltarle cuando sea el momento, para que mi imagen, como la de mi abuelo, le acompañe siempre, desde la distancia, sonriente, lejana y familiar.



JL


domingo 18 de mayo de 2008

Sacarle todo el meollo a la vida


¡Oh capitán, mi capitán!

JL

martes 13 de mayo de 2008

En el parque

-Si te hubieras atrevido a venir antes, si hubieras venido por mí... aunque tengamos toda la vida por delante, el tiempo no te hubiera martilleado tanto el corazón... y además, ¡me habrías besado ya!-dijo ruborizándose por completo, como siempre solía hacer, lo que al contrastar con su cabello rubio como el Sol la hacía más hermosa aún.
-¡¿Cómo?!-respondí exaltado.

Ella se sonrojó aún más porque yo, ni corto ni perezoso, lo estaba gritando a los cuatro vientos y todos los que paseaban a nuestro lado se fijaban, como
suele pasar cuando alguien hace el ridículo, no en mí, sino en ella.
-¡Si te he besado cientos de veces! ¡Además, recuerdo perfectamente nuestro primer beso! Era tarde y tú estabas preciosa, caminábamos por el parque y tú estabas preciosa y yo hablaba sin parar y tú estabas preciosa. Ese día había salido de casa sabiéndolo, así que cuando vi llegar el momento me puse más y más nervioso y empecé a hablar sin freno. Recuerdo como comencé a bromear y dije "al sonrojarte eres como un pequeño tomate cherry con corona de reina" y como no te hizo gracia reíste por compromiso-ella me miraba mientras hablaba sabiendo lo que estaba haciendo y rió tímidamente-.
-¡Oh, sí! ¡Ya me acuerdo.

-De
spués de aquello te dije "llevo tres meses en desintoxicación por culpa de los tomates cherry" y entonces reíste de verdad-ella soltó una carcajada-. Y como tú reías con sinceridad yo cerré los ojos -y así lo hice- mientras te decía que oírte reír era para mí sentirme en casa, feliz, protegido, seguro, valiente y completo, y que sólo cuando tú me abrazabas podía ser más de lo que ya era. Y recordarás que te pedí que cuando abriera los ojos quería que estuvieras abrazándome- ella se acercó a mí y pasó sus brazos por mi costado cruzando los dedos de las manos en torno a mi espalda y la miré-.
-¿Así?
-Sí, creo que fue así. Y fue entonces cuando...


"Te besé". Pero ni siquiera pude pronunciarlo porque ella se había puesto de puntillas y estaba posando sus labios sobre los míos mientras sus manos me apretaban fuertemente la espalda y nos dábamos nuestro primer beso.


Y justo en ese momento, cuando las gentes habían dejado
de mirarnos, la Luna se había ido porque sabía que juntos irradiábamos más luz y los grillos habían enmudecido porque nuestros corazones hablaban más fuerte, lo supe todo.

-Aunque es posible que lo soñara... En tal caso, mi sueño se ha hecho realidad y mi realidad se ha convertido en el mejor de mis sueños.



JL

lunes 12 de mayo de 2008

Can you repeat please? (XXII)

Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos.
Indira Gandhi



JL

miércoles 7 de mayo de 2008

One tree hill

La vida se escribe entre orillas que no pasan al gusto de todos. Que la vida es un río y como tal va a dar al mar y al morir, es algo seguro. Tan seguro, que la muerte nos ha dado toda la vida de ventaja.

Quien comparó este caminar con un río no pensó en el nacer, el correr y el desembocar. Quiero estar seguro de que en el agua del río que le inspiró vio reflejada la vida que lo consumió.

Los grandes ríos del mundo nacen de gotas que replican sin cesar sobre pequeñas piedras, que se acumulan y que comienzan su trayecto mudas entre la multitud sin hacerse notar más que un pequeño charco o un barrizal. Pero como la vida, los ríos se alimentan de su entorno, de las orillas que lo embellecen y lo acompañan hasta el final, de la lluvia que los colma cuando reina el desánimo y de los barcos que lo eligen como el único lugar con el que quiero estar. La vida como los ríos define meandros en su discurrir, curvas dudosas que suscitan preguntas sobre si verdaderamente somos el mismo río que dobló al este unas yardas atrás.

Sin embargo, el río de la vida, es río por su correr infinito. Al remangarnos los pantalones, introducir valientemente los pies en sus orillas, y acariciar el reflejo de nuestra imagen con la mirada... al agacharnos y tomar agua entre nuestras manos... vemos que la vida es un río porque ya se nos está escurriendo, ya ha llegado y ya se va.

Porque la vida como los ríos, nunca acaba; pero hay que cuidar, que la tuya no corra demasiado.


We run like a river to the sea... 

One Tree Hill - U2


JL

viernes 2 de mayo de 2008

Doscientos años atrás...

JL

Can you repeat please (XXI)

El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.


Víctor Hugo



JL

sábado 26 de abril de 2008

Huellas

Si en años venideros el primer usuario de este libro, o todos aquellos que estén por venir, rescatara dicho ejemplar de su prisión de polvo y olvido; jamás piense que el tiempo se ha esfumado y que éramos jóvenes cuando no quisimos serlo, sino que, como este libro, aún tenemos nuestra vida, nuestro tiempo y nuestro futuro entre las manos.

Jesús Lleonart Abril de 2008, Madrid



Dicha inscripción se encuentra en la última página de todos y cada uno de mis manuales de estudio de mi primer año de Derecho.


JL

domingo 20 de abril de 2008

XXIII

Atrapados por el tiempo

El tiempo sopla y el viento en la mar

empuja los sueños hacia un Sol callado,
donde no hay brisa que apague el pasado
ni luz para volver a navegar.

El tiempo pesa y la lluvia a la piel
trae surcos hasta el olvido y la gloria,
hasta la tierra sobre la victoria
y a orillas en puertos cubiertos de hiel.

Susurra el viento su nombre al oído,
la lluvia dibuja el perfil oscuro
de la mar al final de lo vivido...

Mas aire aviva el fuego en mi interior
y agua querrá buscar en mi futuro
la voz del tiempo para ahogar mi amor.




JL

viernes 11 de abril de 2008

My heart is my castle

Si algo tiene la vida que merezca la pena es, sin duda, la vida misma.

¿Qué es la vida? Un frenesí, que dijo Calderón, una ilusión... ¿Qué es la vida? Un valle de lágrimas, una pared rocosa que superar en la Caverna de Platón. ¿Qué es la vida? La caja de bombones de Forrest Gump, donde nunca sabes qué te puede tocar.

No os riais. Tenía razón.

¿Qué es la vida sino un continuo aprender? ¿Y qué es aprender sino descubrir cosas nuevas? Tememos a los cambios igual que a las esquinas, no sabemos que hay tras ellas y doblarlas resulta un verdadero acto de valentía. Nos da miedo observar a una persona y pensar que en su interior late un buen corazón, vibra un alma bondadosa y que sus ojos brillan por amor y no por odio. ¿Por qué? Por miedo a caernos, a equivocarnos, a encontrar en ella una oquedad lúgubre y sombría, a que las apariencias nos vuelvan a engañar; a que tan grande sea la caída, que jamás podamos volver a levantarnos.

Y así, hemos aprendido a ver en la belleza la fealdad. Le hemos encontrado desorden a la armonía y fallos a la perfección, le hemos puesto pegas a las pegas y hemos abierto los ojos en pleno sueño.

My heart is my castle. Nuestro corazón es una pequeña fortaleza en cuyo interior las arcas reales rebosan de riqueza, que no se cuenta en oro, plata o seda, sino en amor. Sus defensas están blindadas, hay soldados defendiendo cada almena, torre o abertura en la piedra. El puente está levantado y el abismo hacia la entrada se hace insuperable. A nuestras puertas llegarán príncipes en corceles blancos y con largas capas, procesiones de pajes que custodian el carruaje de bellas princesas, trovadores y juglares con hermosas canciones bajo el brazo (guardadas cerca del laúd y al lado del corazón) y mercaderes con suculentos productos que ofrecer.

Pero hemos aprendido que nada es tan hermoso como parece, que los príncipes que antes eran ranas, siguen siéndolo en su interior; que el carruaje no es más que una calabaza y los hermosos caballos son simples ratones que se desvanecen a medianoche; que los instrumentos y los hombres desafinan al cantar y que el precio por ser feliz es demasiado alto: conseguir lo que deseamos trae consigo el miedo de perderlo. Otra vez, volvemos a abrir los ojos en pleno sueño.

La vida es un continuo planear, un mañana constante que pertenece a un futuro incierto. Nos engaña y creemos correr por encima de ella, mas lo hacemos a su vera. Se agota, se esfuma, se escapa planeando, esperando, soñando, cerrando puertas y fortificando nuestro corazón. La vida se escapa diciendo que no, y el amor que guardamos dentro pierde su valor, desgastado de tanto llorar suplicando un .

Por eso esperamos. Porque nuestro plan dice que el tiempo es sabio y la vida justa, porque un día nos daremos cuenta que el horizonte que oteábamos esperando sorprendernos en realidad estaba dentro de nuestras propias murallas. Porque un día abriremos la caja de bombones que es la vida y nos sorprenderá.

Sin embargo, el mejor plan es aquel que no existe. La vida no entiende de horarios, de momentos, de oportunidades, de castillos ni de planes. La vida sólo entiende de sorpresas y las sorpresas, las encontramos nosotros al decidir que el pasado ha pasado, que el futuro aún está por llegar y que el hoy es lo que nos ha tocado vivir.

Porque lo mejor de la vida es, sin duda alguna, la vida misma.




JL